Dos libros para los amantes del vino

En muchos aspectos, un libro y una botella de vino comparten características similares. Ambos son objetos creados para el disfrute de su consumidor, ambos contienen muchas horas de esfuerzo y dedicación, y ambos pueden reanimarnos cuando llegamos a tener un mal día. Y lo mejor de todo es que, si realmente queremos reservarnos un momento de deleite personal, podemos elegir nuestro libro y vino favorito y dejarnos llevar por la historia de las páginas y los aromas de la copa.

En esta ocasión, hemos seleccionado dos libros que seguramente serán de tu agrado, pues ambos tienen como tema el mundo del vino.

La hermandad de la uva

Este libro cuenta una historia familiar. Henry Molise, alter ego del autor John Fante, regresa a  su tierra natal para ayudar a sus padres en una más de sus disputas maritales. Su padre, Nick Molise, es un inmigrante italiano y se ufana de ser el mejor albañil de América. Y probablemente lo sea. El problema es que debido a su edad, su cuerpo ya no le permite trabajar. Henry tendrá que ayudarle a terminar un encargo y en esta convivencia y viaje a la tierra natal, el narrador explorará sus memorias y su relación con su padre. En San Elmo visitarán a los amigos de Nick, la hermandad de la uva, un grupo de italoamericanos que gastan los días contándose una y otra vez las mismas historias y bebiendo tal vez el mejor vino sobre el que se haya escrito. Como diría Angelo Musso, un viejo vinicultor perteneciente al club: “más vale morir borracho que morir de sed”. Más vale.

La cata

Roald Dahl es famoso por sus libros para niños como Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate. Pero Dahl también escribió joyas como este cuento (títulado Taste en su versión original) para un público adulto. La historia de La cataes sencilla: una noche en una cena en casa de los Schofield se realiza una extraña apuesta. Entre los invitados se encuentra Richard Pratt, un gran conocedor del vino y quien usualmente suele adivinar el nombre de los vinos que Mike Schofield les brinda. Pero esta vez, Schofield está seguro que Pratt no podrá adivinar de qué vino se trata. Animado por la belleza de la hija de Mike, Pratt propone subir la apuesta: si es capaz de nombrar la etiqueta del vino, Schofield tendrá que concederle la mano de su hija, de lo contrario Pratt entregará dos de sus propiedades.

Vaya forma de agregarle emoción a una tradicional cata de vinos.

Esperamos que se animen a conocer estas obras. Y de paso mariden sus letras con un buen vino, tal vez un Monte Xanic Syrah o un Mas La Plana.

Dos libros para los amantes del vino